Separación Sentimental
Comúnmente se da la separación por la infidelidad, como también porque se apagó la llama del amor, en lo personal me gustaría que esta última fuera la razón, pero en la realidad el detonante para concluir una relación es la infidelidad.
El ser humano indistintamente del género suele callar por temor a la soledad, a la crítica familiar o simplemente por el que dirá de la sociedad, esto hace que seamos más intensos en la reacción y nos inclina a actuar con fuertes impulsos como simplemente cohibirnos, todo esto como reflejo de la mala noticia que debemos afrontar.
Es una etapa difícil de aceptar, ya que es dolorosa y larga en la medida en que aceptemos o no la separación, tanto matrimonial como noviazgo.
Las dificultades se presentan para el que decide terminar la relación como para el que es abandonado, pues los sentimientos que invaden a la pareja son fuertes y contradictorios, sin duda alguna, las emociones experimentadas variarán de los pensamientos y todo alrededor de si existe o no infidelidad y de quién es esa tercera persona causante de esta dolorosa etapa.
Que la separación sea inesperada, que se sienta un insípido sabor a traición, sin saber siquiera el motivo exacto del porqué se está dando, que no te den una explicación del porqué todo se derrumbó.
Buscas respuestas cuando en realidad no tienes ninguna que sea razonable, cuesta entender cómo de repente esa persona que creías te amaba, que te quería a ti solo a ti y que nunca te dio muestras de que algo fallaba, hubiese decidido abandonarte porque ha iniciado una relación con otra persona o quizás porque sencillamente ya no quería estar a tu lado.
Generalmente, aquel que pone fin a la relación sentirá dudas, alivio e incluso culpabilidad, mientras que la otra persona se desmorona emocionalmente, encontrándose en un vacío lleno de incertidumbre, sin entender aún del qué ahora se encuentra sola, sea como sea, duele que te dejen...
Si hablamos del cómo te sientes, es común que siempre antepongamos la culpa, pues en nuestra mente rebota qué fue lo que hice, en qué fallé, cómo fue o en qué me equivoqué, la herida de la traición es una dolorosa experiencia que puedes vivir, y muy difícil de olvidar,
no importa si se trata de tu pareja, de tus amigos o de un familiar.
Siempre que siembran la semilla de la desconfianza te abren una herida que tarda en sanar y muchas veces no logras que sane.
La herida de la traición deliberada es una marca, es un tatuaje que cuesta deshacer, quitar o disolver.
Debido a esta herida, tus hábitos y costumbres cambian, pues te vuelves controlador, esto con el fin de asegurarte de no sufrir más traiciones.
El miedo a confiar en los demás crece, te aíslas, ya no sales con frecuencia, te limitas a responder un saludo, ya no tienes empatía con los demás, el temor a la mentira se transforma en diferentes síntomas como frustración, rabia, baja autoestima…
Sanando las heridas
Cada persona tiende a sobrellevar la situación, no sin antes meditar cuál sería la estrategia para lograrlo. No puedo decir que sea lo mejor, pero enumero a continuación lo que en lo personal llevé a cabo para salir de esa burbuja en la que me encerré después de vivir La Separación:
- Reflexiona, ¿qué fue lo que ocasionó la separación?
- Asume el control de tus emociones y no las justifiques.
- La soledad es el mejor aliado para ordenar tus necesidades.
- Sé humilde.
- Como adulto debes aceptar la responsabilidad.
- Acepta lo sucedido y libérate.
- Emprende una nueva vida con ánimo, forma nuevas metas.
